La tradición se mantiene viva en las costas del Guayas. En Olón, el clásico Palo Ensebado volvió a ser un punto de encuentro para la comunidad, combinando la diversión con la riqueza del mar ecuatoriano. Este evento, que ha sido parte del calendario recreativo local por años, destacó este año por la calidad de los premios ofrecidos a los participantes.
Entre las capturas más valoradas figuraron el dorado y la albacora, dos especies de peces altamente apetecidas en la gastronomía costeña. La presencia de estos ejemplares no solo representó un desafío deportivo para quienes intentaron subir al palo resbaladizo, sino que también evidenció la abundancia pesquera de la zona, un recurso natural que sustenta tanto el turismo como la economía local.
Además de los grandes peces, los camarones también fueron parte del botín, cerrando una lista de premios que refleja el ecosistema marino de la región. La actividad reunió a vecinos y visitantes en un ambiente festivo, reafirmando el rol de Olón como un destino donde la cultura popular y el recurso marino se entrelazan para atraer al turismo interno.